Chile lidera la innovación en América Latina: del ranking al impacto real

Chile ha alcanzado un nuevo hito en materia de innovación. Según el Índice Global de Innovación (GII) 2025, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), nuestro país se posicionó como líder regional en América Latina y el Caribe y ocupó el puesto 51 entre 139 economías evaluadas a nivel mundial (OMPI, 2025).

Este resultado reafirma la solidez de nuestras bases institucionales y de mercado, pero también abre un debate necesario: ¿Cómo transformamos este liderazgo en un impacto real y sostenido para las empresas, las personas y la sociedad en su conjunto?

Fortalezas: las bases de un liderazgo regional

El informe del GII mide cerca de 80 indicadores, agrupados en siete pilares, que evalúan tanto las capacidades como los resultados de innovación de los países.

En esta edición, Chile mostró un desempeño superior al promedio regional en todos los pilares, destacando en:

  • Sofisticación de mercado, Infraestructura e Institucionalidad, donde se ubica entre los 50 primeros del mundo (INAPI, 2025).
  • Matrícula terciaria (5º lugar global), reflejo de la expansión de la educación superior.
  • Tasa arancelaria aplicada promedio (5º lugar), que favorece un entorno abierto al comercio.
  • Gasto en software como porcentaje del PIB (13º lugar), indicador del avance digital.
  • Capitalización de mercado (17º lugar), muestra de un sistema financiero robusto.

Además, Chile registró un crecimiento en publicaciones científicas, inversión en I+D y solicitudes de patentes internacionales, elementos que refuerzan un ecosistema dinámico.

Brechas: cuando los insumos no se traducen en resultados

El mismo informe advierte un punto crítico: la distancia entre los recursos invertidos en innovación y los resultados obtenidos.

  • En el pilar de Insumos de Innovación, Chile ocupa el puesto 43.
  • En Resultados de Innovación, cae al 63.

Esta diferencia revela que aún falta convertir las condiciones favorables en innovaciones tangibles que generen valor económico, social y cultural.

La Ley de I+D: un beneficio subutilizado

La Ley de Incentivo Tributario a la I+D, recientemente extendida hasta el 2035, es una de las principales herramientas para fomentar la inversión privada en investigación y desarrollo. Permite descontar hasta un 35% de los gastos en proyectos de I+D del impuesto de primera categoría (Ministerio de Ciencia, 2025).

Sin embargo, la evidencia muestra que su uso está concentrado en grandes empresas, mientras que las PYMEs —que representan el 98% del tejido empresarial— tienen baja participación. Las barreras principales son:

  • Falta de información sobre el beneficio.
  • Complejidad percibida en los procesos de postulación.
  • Carencia de acompañamiento técnico.

Para que Chile avance en innovación real, se necesita democratizar el acceso a este instrumento, con programas de capacitación y asesoría que acerquen el beneficio a las pymes y a las regiones fuera de la capital.

Referencias internacionales: ¿a quién mirar?

Si bien Suiza sigue siendo el líder global indiscutido (OMPI, 2025), su modelo puede parecer demasiado distante de la realidad chilena. Por eso, es importante mirar también hacia economías intermedias que han sabido convertir su potencial en resultados:

  • Israel (puesto 15 global): un país pequeño que apostó decididamente por la I+D, con fuerte vinculación entre defensa, tecnología y emprendimiento. Ha logrado un ecosistema de startups robusto, con alto nivel de inversión en capital de riesgo.
  • Corea del Sur (puesto 10): ejemplo de cómo un país en desarrollo puede transformarse en potencia innovadora a través de políticas industriales de largo plazo y gran inversión en educación y tecnología.
  • Irlanda (puesto 22): caso interesante por su capacidad de atraer inversión extranjera en sectores de alta tecnología y generar hubs de innovación conectados al mercado europeo.
  • Finlandia (puesto 6): muestra que la innovación puede crecer en paralelo con políticas de bienestar, sostenibilidad y educación de excelencia.

Chile, con su tamaño medio, estabilidad institucional y apertura comercial, tiene más afinidad con países como Israel e Irlanda, que supieron usar su escala como ventaja, atrayendo talento, capital e innovación.

Propuestas desde Enjambre Innovador

Desde mi experiencia en innovación empresarial, transformación digital y enfoque de género, propongo avanzar en cuatro ejes estratégicos:

  1. Ampliar el alcance de la Ley de I+D hacia pymes y regiones, con acompañamiento especializado.
  2. Impulsar innovación con impacto social y de género, para que la transformación sea inclusiva.
  3. Fortalecer la transferencia tecnológica entre universidades, centros de investigación y empresas.
  4. Consolidar una política de innovación de largo plazo, con visión compartida entre Estado, empresas y sociedad civil.
  5. Apostar por soluciones que resuelvan problemas globales, Chile es un espacio para generar un MVP , mas es el escalamiento deber realizarse a nivel mundial.

Chile ha dado pasos firmes y hoy lidera la innovación en América Latina. Sin embargo, estar en el puesto 51 global nos recuerda que todavía falta convertir las condiciones y esfuerzos en resultados concretos.

El camino está en mirar modelos aspiracionales como Suiza, pero también aprender de referencias más cercanas como Israel, Irlanda o Corea del Sur, que lograron transformar sus limitaciones en fortalezas.

La innovación no debe medirse solo en rankings, sino en su capacidad de mejorar la vida de las personas, potenciar a las empresas y generar un desarrollo más sostenible e inclusivo. Ese es el verdadero desafío que tenemos por delante.


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