El lado invisible de la innovación
Cuando hablamos de innovación, solemos imaginar creatividad, disrupción y futuro. Sin embargo, hay una cara menos visible: el miedo, el síndrome del impostor y el auto boicot. En mi experiencia acompañando a equipos y mujeres y hombres líderes, he visto cómo estas emociones son los verdaderos muros que frenan la transformación, más que la falta de recursos o tecnología.
¿Por qué aparecen?
- El miedo surge frente a lo desconocido: nuevas herramientas, nuevos roles, nuevas expectativas.
- El síndrome impostor nos hace creer que “no somos suficientes” para ocupar un espacio de liderazgo o innovación.
- El auto boicot aparece como la voz interna que nos sabotea antes de intentarlo: posponer, subestimarse, abandonar.
Estos fenómenos se intensifican en mujeres y grupos subrepresentados, porque históricamente no se les han ofrecido los mismos modelos de referencia o espacios de validación.
La innovación como estrategia de transformación
La innovación no solo transforma productos y procesos, también puede ser un laboratorio para enfrentar estas emociones. Desde la práctica innovadora:
- Experimentar ayuda a relativizar el fracaso. Un prototipo que falla no es un desastre, es un aprendizaje.
- Co-crear nos recuerda que no tenemos que hacerlo solas. El enjambre sostiene lo que individualmente pesa demasiado.
- Visibilizar referentes rompe con el mito de que solo algunos tienen “derecho a innovar”. La diversidad amplía posibilidades.
La mirada del Enjambre Innovador
En mi metodología, el miedo y el síndrome impostor no se enfrentan en soledad. Se transforman colectivamente:
🐝 Polinización de confianza: Cuando una comparte su duda o temor, otr@s del enjambre resuenan, apoyan y legitiman esa experiencia.
🐝 Micro acciones valientes: Pequeños pasos compartidos generan seguridad colectiva. Innovar no es un salto al vacío, sino un vuelo acompañado.
🐝 Red de referentes: El enjambre visibiliza experiencias diversas que sirven de espejo y ancla para quienes sienten que “no encajan”.
💡 Esta semana pregúntate: ¿Qué idea has frenado por miedo o síndrome impostor? ¿Qué pasaría si, en vez de callarla, la compartes con tu enjambre para darle vida colectiva?




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